¿Qué le pasa al café si lo recalientas?

Una buena taza de café puede ser descrita como fresca, caliente y, lo más importante, que esté al gusto de cada uno. Sin embargo, puede pasar que ante un descuido o mientras realizas otra tarea tu café se puede enfriar haciéndolo desagradable.

Cuando esto ocurre la solución más evidente puede ser recalentar el café. Aunque dentro del mundo del café y sobre todo para quienes han participado en catas o tienen gusto para distinguir cambios en el sabor del café, dicen que recalentar el café puede cambiar su sabor de una forma negativa.

En este blog revisaremos qué le ocurre al café cuando se recalienta y por qué puede cambiar su sabor.

¿A qué se debe el característico sabor del café?

El rico sabor del café con un amargor particular se da gracias a la compleja composición química de los granos. El café contiene alrededor de mil componentes diferentes. Sin embargo, no todos los cafés saben igual, esto ocurre debido a diferentes aspectos.

El sabor del café puede cambiar según la forma como se siembra y cultivan los cafetos. Por ejemplo, el uso de las manos o de máquinas produce cada uno un perfil particular de sabor, ya que el uso de máquinas puede mezclar granos maduros con los que aún no lo están. Mientras que, al hacerlo manualmente, los recolectores se pueden fijar en recoger únicamente los granos más maduros, lo que dará un perfil de sabor de mejor calidad.

Además, la calidad de la tierra, la altura sobre el nivel del mar y el uso de pesticidas u otros componentes químicos que afecten la calidad del suelo, también cambiará el sabor final del café.

Debido a los componentes del café, cuando se calienta o se enfría, el aroma y el sabor se alteran. Además, una taza de café que se deja enfriar empezará a tener un sabor agrio debido al aumento de la acidez.

¿A qué sabe el café recalentado?

Los granos de café tienen unas sustancias aceitosas llamadas aceites de café, que le dan al café su sabor y aroma. Los aceites de café se evaporan cuando se calienta el café muy rápidamente o durante un periodo de tiempo prolongado. Por lo tanto, cuando se recalienta el café que se ha dejado enfriar, el café tiene un sabor amargo porque han disminuido o se han eliminado los aceites, lo que dificulta encontrar el gusto y el sabor del café.

El café verde contiene ácidos clorogénicos que se descomponen en ácido quínico y ácido cafeico durante el proceso de tueste. El ácido quínico y el ácido cafeico tienen un sabor amargo más pronunciado que el clorogénico.

Al recalentar el café, se aumenta el efecto del ácido quínico y del cafeico, lo que da al café un sabor aún más amargo.

El sabor puede variar según el nivel de tueste

El nivel de amargor al recalentarlo depende del tipo de tueste al que se sometieron los granos de café. El amargor de un café de tueste oscuro será aún más pronunciado.

Esto se debe a que el tueste oscuro ha recibido más calor durante el proceso de tueste, lo que permite que tenga más ácidos quínicos y cafeicos de sabor amargo que los tuestes más ligeros.

¿Qué ocurre con los niveles de cafeína del café recalentado?

Existen puntos de vista opuestos al respecto. Por ejemplo, hay quienes afirman que el contenido de cafeína en el café puede disminuir hasta un 85% después de ser recalentado.

Por otra parte, algunos expertos sostienen que la cafeína no es realmente tan reactiva a los cambios de temperatura, ya que es una molécula orgánica bastante estable que se produce en el proceso biológico de maduración de una semilla de café. Es decir, que la percepción de menos cafeína es subjetiva, está relacionado con, por ejemplo, cambios de humor.

Además, la experiencia que tenemos a través de nuestros sentidos al tomar una taza fresca caliente de café es diferente al café recalentado; el aroma o su sabor pueden afectar nuestra percepción del nivel de cafeína. Otro informe que complementa el hecho de que la percepción de cafeína se la damos nosotros, advierte que consumir más cafeína puede, paradójicamente, disminuir tu energía.

Según esta teoría, para que se produzca una pérdida real de cafeína sería necesario evaporar el café, sometiéndolo a más de 176° C.

¿Y si usas una taza de café como una base que lo mantenga siempre caliente?

Podríamos plantearnos como solución al recalentamiento del café este accesorio que consiste en una base que mantiene la taza de café caliente. De esta forma evitamos que se enfríe y así mismo la recalentada.

Sin embargo, esta alternativa puede ser eficaz para mantener la temperatura, pero igualmente se convertirá en un café más amargo. Cualquier tipo de cafetera o jarra que aplique calor al café para mantenerlo caliente sacará ese sabor amargo.

¿Y qué tal un termo?

Esta alternativa sí es efectiva, ya que se limita a aislar el café para mantener su temperatura durante el mayor tiempo posible, es decir no se le está aplicando más calor. Es ideal para mantener el café caliente y evitar que se amargue.

No tienes alternativa, debes recalentar tu café: ¿cómo hacerlo correctamente?

Si estás en una situación donde no hay inconveniente con el cambio de sabor, sino que lo importante es que sea un café caliente, entonces ten en cuenta las siguientes recomendaciones para que el cambio no sea tan brusco.

Los métodos más comunes para recalentar el café son con microondas o directamente en la estufa. El primero es el más recomendado para reducir el tiempo durante el cual se liberan los ácidos químicos y cafeicos.

Recalentar café en microondas

Se debe calentar solo durante unos segundos. Asegúrate de no sobrecalentar el café, ya que el café se quema a 150° C y los aceites del café se evaporan de los granos de café a 200° C. Además, revisa las siguientes recomendaciones durante la recalentada tu café:

  • Elige una taza apta para microondas.
  • Déjalo durante medio minuto
  • Remueve y comprueba la temperatura
  • Cuando sientas que está lo suficientemente caliente para beberlo, retíralo

Recalentar café en estufa

Este método no requiere ninguna cuchara u olla especial. Debes estar atento de mantener baja la intensidad de la llama. En caso de que no tengas paciencia e intentes calentarlo a una intensidad de fuego alta, puede que se queme la cafetera o el café.

Este método puede llevar más tiempo que el proceso de microondas, pero no hace que el café tenga un sabor tan amargo. Esto es lo que hay que hacer:

  • Llena una olla pequeña con el café frío
  • Colócala en el fuego y ponla a temperatura baja o media-baja
  • Remueve mientras se calienta
  • Retíralo cuando sientas que está lo suficientemente caliente

Conclusión

Puede que recalentar el café no sea una buena idea. El recalentamiento reorganiza la composición química del café y cambia totalmente el perfil de sabor. De manera que, con una vez que lo recalientes, su sabor se puede perder. Pero ten en cuenta que hacerlo una y otra vez, solo lo empeorará.

Lo mejor que puedes hacer, si te apetece desesperadamente un golpe de cafeína, es preparar una jarra fresca o convertir esa taza fría en un café helado. Ahora si no tienes otra opción y lo único que puedes hacer es recalentarlo, asegúrate de hacerlo correctamente, para no producir un sabor mucho peor en la taza de café.

Según opinión de expertos, el café colado sabe mejor si se consume dentro de la hora o los 90 minutos siguientes a su preparación.

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